Viena es una ciudad monumental y palaciega. A veces parece que en cualquir esquina te vas a cruzar con la verdadera Sissi, todo el centro está lleno de enormes palacios y edificios de época. Sin embargo hasta una ciudad con esta historia tiene sus pinceladas de color contemporáneo. Friedensreich Hundertwasser fue el artista colorista austriaco, como un Gaudí a la centroeuropea. Alguien que vio la arquitectura como algo de colores, sin tanta linea recta, vino y divertido. En Viena puedes encontrar diferentes obras suyas, que te dan un punto de buen rollo muy chulo, por que son creaciones como de cuento. Esta es la Kunst Haus Wien (Casa del Arte de Viena) que es obra suya.

Es un patio de un edificio de vecinos en el que toda la fachada es un damero irregular en blanco y negro. Como ves, las formas rectas desaparecen. Es como un sueño, como un paisaje de cuento. Algo muy original. Este es otro de esos sitios que recordaba muy bien, pero que Javi había olvidado. Viene bien repetir un sitio para afianzar estos recuerdos. Además fue un viaje antes del blog y me gusta que esté ahora aquí.
Aunque Viena estos días no está en su mejor color por el frío y la niebla. Si que se ve en esto una nota de color, algo llamativo.
Uno de los detalles que más me ha gustado.
No me imagino lo revolucionario que debió ser este hombre en su momento en una ciudad tan tradicional y conservadora como Viena cuando aparecieran sus fachadas de colores y edificios irregulares.
A mi que me gustan las cosas diferentes, este sitio me ha encantado. Preferiría vivir en un sitio así que en uno de esos enormes palacios de por aquí. A mi esta creatividad me da vida, me anima.
Esta es una parada suya en el río. Aquí además de autobuses y trenes hay barcos por el río que son de linea para el transporte de pasajeros y esta es una de las paradas para cogerlo.
Y esta es la Hundertwasserhaus o Casa Hundertwasser. Su edificio más conocido y visitado. Eran unas viviendas sociales, por lo que su estado de conservación no es el mejor. Pero es una obra espectacular.
Cada plata de un color y con lineas irregulares, con trozos hasta que parecen otros edificios.
La acera levantada pero a lo bestia, a propósito. Para crear ese concepto de paisaje de sueño.
Como con Gaudí, tienes que estar mirando para todos sitios para ver los mil detalles que no te imaginas. Cada esquinita tiene algo.
La pena es que no esta muy bien conservado y se ve feo, pero es una preciosidad.
Y al lado está la Hundertwasser Village. Una zona comercial más moderna hecha pro el mismo arquitecto.
Es una zona de ocio, de restaurantes y tiendas. Sobre todo para los turistas que visitan la casa. Una zona más cuidada y moderna donde ver las cosas que hacía este arquitecto.
Un sitio muy pintoresco, a mi me da muy buen rollo. Es como un sitio mágico, con tanto color y tan diferente, como un decorado.
La pena es que por fuera no esté muy bien mantenido, por que es un edificio espectacular. Ocupa toda una esquina y como ves, está hecho como de trozos, cada cosa diferente. Me encanta.
Me gustaría vivir en un sitio así de original.
Yo lo pongo como visita obligada a Viena, para evitar la sobredosis de Sissi.
Me ha encantado volver a la Hundertwasserhaus y si vienes a esta ciudad pasa por alguna de las obras de este genial arquitecto para ver algo original y diferente.