Igual que Thor tiene sus patos, yo tengo fijación por las vacas, por que fue ver el nombre del restaurante en la lista de restaurantes de la ciudad y querer visitarlo, el Restaurante The Seacow Eatery (Vaca Marina) ya prometía y cuando además vimos en la web (theseacoweatery.com) el logo ya me lo dijo todo ¡Una vaca con gafas de buzo y aletas de submarinista! No podíamos irnos sin comer aquí. Me encantan los sitios con personalidad y un sitio así la tiene que tener. Nada elegante, un sitio en el campo, cerca de la playa, en una casita de madera. Una visita que nos ha encantado, nos lo apuntamos para volver.

El restaurante es una casita de madera, pequeñita, con una pequeña terraza (y la única terraza de Edisto).
Bancos y mesas de madera, sin mucho glamour, pero con mucho encanto.
Luego una parte techada con mosquiteras (ahora no, pero en otras épocas del año si que hay mosquitos).
Y luego una parte dentro, la sala propiamente dicha, decorada con cientos de gorras de colores. Las paredes están pintadas con colores chillones.
La sala es el espacio más grande para comer.
Ahora, porque hacia buen tiempo todo el mundo estaba en la terraza salvo un par de despistados, como nosotros, que nos hemos quedado al abrigo el viento, aunque la temperatura estos días es perfecta.
Y me ha encantado el sitio, tiene un montón de detalles super simpáticos, como este móvil de una vaca en la Luna que sujeta otras vacas y lunas.
El servicio es encantador, varias chicas de color, muy divertidas y la dueña que ha salido a saludar y preguntarnos que de donde éramos, ni que decir tiene que ha alucinado que unos españoles hayan llegado a un sitio tan poco conocido como Edisto Island, que no es algo que esté en los mapas turísticos, ni mucho menos. Y cuando hemos dicho que era la tercera ver que veníamos ya si que ha flipado.
El sitio es personal, la mejor manera de describirlo, original, divertido. Un sitio para comer, comer bien además, pero también un sitio que recuerdas, que no sólo comes bien, sino que es una experiencia en si mismo, porque es la América en su más puro estilo. Imagina los pocos turistas de fuera del país que han atendido aquí, así que lo que haces, ves, disfrutas, es una experiencia muy americana. Mari sobre todo disfruta de estas cosas, dice que le encanta que la gente piense que ella es americana, que no la vean como una turista.
Y yo he empezado por una crema, una sopa de almejas que se llama New England Clown Chowder, es una crema en realidad, porque aquí todas las sopas son cremas de las nuestras. Es espesa y sabrosa, no sabe demasiado a almejas, de hecho se puede hacer con cualquier cosa, hasta con maiz y está muy buena, a mi me gusta mucho. Aquí las sopas se sirven en dos tamaños, taza y plato, según las ganas que tengas y siempre se acompañan de galletas crackers.
Y este ha sido el plato de Cesar, que me ha encantado, una hamburguesa pero la carne era carne de barbacoa desmigada, sobre todo carne de costillas con salsa barbacoa, delicioso!!!! Un pan blandito muy rico y unas patatas rebozadas en harina y cerveza que estaban deliciosas.
Javi se ha pedido el bocadillo típico de Filadelfia, que se hace con lonchas de carne y salsa de queso y champiñones.
Yo me he pedido un plato de langostinos, que me apetecían mucho. Rebozados en esa masa de harina con cerveza…mmmmmmm
Y Mari se ha pedido una ensalada.. que al verla tan grande creímos que no se la terminaba.
Pero todo lo contrario, estaba tan entusiasmada con su ensalada que no se ha dejado ni una hoja.
Y una genialidad, los postres, que te traen la pizarra a la mesa con las cosas hay para que elijas. Y son las «Tartas de Marta«, que imaginamos que era la cocinera.
Cesar se pidio la «Tarta de queso de mármol » (Marble cheesacake) que es una tarta de queso con chocolate, que ya ves la pinta que tiene, muy buena.
Y Javi su postre favorito, el Key Lime Pie, el pastel de Limas de los Cayos, que son unas limas pequeñitas con las que hacen una mousse muy típica en todo el país, que está muy buena, con un sabor dulce y ácido a la ves muy bueno.
Y yo el ganador… rara vez me pido postre, ya sabes que a mi los dulces me gustan poco, pero esta vez al ver una tarta de nueces pecanas con chocolate y coco no pude evitar la tentación. Una maravilla, densa, que se masticaba, pero deliciosa, nos gustó a todos, una tarta que era una masa de chocolate y nueces que estaba buenísima, no conocimos a Marta, pero olé por ella y sus tartas.
Y unido al restaurante hay un par de tiendas con mucho encanto, una de decoraciones marineras.
Y otras de artículos deportivos surfistas.
Ha sido una visita muy chula, como ya el sitio demostraba con su logo y su nombre, tiene personalidad y carácter. Un trato cercano y simpático y una comida deliciosa y auténtica. Un indispensable ya para volver a Edisto.