El
Restaurante Benihana de
Miami Beach fue uno de los grandes descubrimientos de nuestro último viaje en Enero. Un
restaurantes japonés que la preparación de los platos se hace en vivo y es todo un espectáculo, tanto de ver como se hace la comida con unos cocineros que son verdaderos showmans. El edificio es una pagoda japonesa y es muy vista, siempre que pasábamos por la carretera me llamaba la atención y quería ir, pero con el problema de Javi con el pescado siempre me decía que no, cuando vimos la carta por internet y hay más platos de carne que de pescado, por fin se animó y ahora es uno de nuestros restaurantes favoritos de la isla. Así que no podíamos dejar de enseñárselo a Sonia y Pepi en su viaje.

Es un sitio diferente para comer, por que comida japonesa en Estados Unidos saben hacerla muy bien, es un poco raro, pero a los americanos les encanta la comida japonesa, aquí venden sushi en todos los supermercados recién hecho y hay cantidad de sitios, así que si vienes de viaje a este país, es una buena oportunidad de comer comida japonesa. Benihana añade espectacularidad a la buena comida.
Uno de los símbolos del Japón es el gato con el brazo en alto, aunque a nosotros nos ha llegado por la invasión china, es típico de Japón también y sirve para atraer el dinero, el gesto es el de atrapar dinero y guardarlo. Así que nos hemos acercado al gatito a que nos de buena suerte y dinero.
Y esta es la carta del Benihana, que es bastante completa, todos los platos se hacen en vivo menos los entrantes que vienen hechos de cocina y los platos principales llevan una ensalada y sopa.
Pepi nunca había estado en un restaurante japones y tengo que decir que es una maestra con los palillos, yo cuando vamos a un sitio así muy purista y me gusta que todos comamos con palillos, la comida está hecha para comerse así y creo que forma parte de la experiencia completa. Así que Pepi me hizo casi y comió perfectamente con ellos, como si llevase toda la vida haciendolo.
No como Javi y Sonia que pese a haber estado en Japón y alli se come si o si con palillos, ahora no lo hicieron (del todo). Que los lleva uno a Japón a que aprendan y nada....
Y lo que nos hemos reído....
Yo lo mio con los palillos es casi enfermizo, lo reconozco, que en casa también como la comida nuestra con ellos, me resultan muy cómodos... y si, también es que soy un poco friky, lo admito.
Y para empezar una ensalada oriental pequeñita, con un aliño de cereales muy suave.
Y una sopa de champiñones que apenas sabía a nada, la verdad.
Y Pepi en sus primeros intentos con los palillos y ya como si llevara toda la vida con ellos.
Sonia puede estar muy orgullosa de la madre que tiene y del viaje tan fantástico que le ha regalado.
Y ahora un (largo) video sobre como preparan en arroz allí delante tuya, es bastante chulo:
El cocinero se presenta, te hace un show con los cuchillos y luego elabora los platos que hemos pedido todos empezando por el arroz. Es comer divertido, porque ver como hacen tu plato delante de ti le da otra cosa a la comida, como que la disfrutas más. Además el camarero era muy divertido y los cuatro teníamos un cachondeo enorme.
Y mira que buena pinta tiene el arroz terminado... es delicioso!
Y el mejor, es el video con la preparación de los platos, es largo, pero escurioso:
Y ahí hacen un volcán con rodajas de cebolla que es super chulo.
Muy espectacular.
Y luego todos los platos
Aquí ves una imagen de como ha sido toda la noche, nosotros flojos de risa y nuestros compañeros de mesa, dos parejas de negritos, con una cara de siesos que no podían con ella. Nos hemos reído muchísimo, entre nosotros y con el camarero y luego hemos disfrutado la comida hasta no dejar ni un grano de arroz, sin embargo ellos casi ni hablaban durante toda la noche y se han dejado los 4 los platos casi sin tocarlos, se lo han llevado a casa en una caja. No entiendo a la gente.. ir a un sitio tan chulo para pasar una velada tan sosa, más aún cuando era el cumpleaños de una delas chicas. Peor para ellos, nosotros hemos disfrutado con niños jugando.
Y la comida fantástica, riquísima, además del espectáculo, es que está muy buena.
Empezamos por una tempura de verduras para que la probase Pepi y porque nos encantaba comerla en Japón.
Sonia se pidió un plato de langosta, que ya sabes que le ha dado a la niña afición por las langostas en este viaje.
En la parte de abajo tiene una barra para hacer reuniones y muchos privados para cenas más íntimas.
Un cena genial, muy original y divertida, que además nos han regalado una foto recuerdo de la noche.
Y terminamos la noche viendo el precioso jardín japonés que tiene el restaurante en la parte de atrás, junto al mar, que es una preciosidad.