Hoy nos ha pasado una de esas cosas raras que nos pasan a nosotros. Con este carácter nuestro, que parecemos perrillos, haciendo amigos por todas partes. Estábamos este fin de semana de paseo por la calle con Thor cuando una pareja joven se ha bajado del coche con una niña pequeña, que al ver a Thor ha salido corriendo hacia él con la madre. Le he dicho a Javi que se lo acercase, porque él no suele dejar que el perro se acerque a nadie para que no les asuste. Pero es verdad que iban muy dispuestos, se nota cuando una persona está acostumbrada a relacionarse con animales. Javi les aviso que ladraría, Thor siempre ladra cuando un desconocido intentar acariciarle.. es todo un carácter.
La madre y la niña empezaron a acariciar a Thor y el chico llegó y ella empezó a hablar con él en inglés y Javi ya empezó a preguntarles, en inglés, que de dónde eran. ¡Australianos! Se nos levantaron las orejas como a los perros. Ese país es muy especial para nosotros. Cuando les dijimos que habíamos estado en su país fueron ellos los que se emocionaron. Empezamos a contarles lo de nuestra "Luna de Miel" en la Gran Barrera de Coral, Sidney y todo el recorrido y empezamos a charlar y charlar...
Ya nos contaron que ella era de Valencia, pero que se fue de niña a
Australia, que sus padres habían emigrado durante la dictadura y llevaban toda la vida allí. Su marido era italiano de nacimiento, pero no hablaba italiano, tambien llevaba toda su vida en
Australia. Se habían conocido y casado allí y venían ahora a que su familia conociese a su hija. Ella se llama Laura, su hija se llama Natalia y su marido Daniel. Francamente E N C A N T A D O R E S!!! Nos pusimos a charlar sin parar. Ya llegó la familia de Laura, con Rosa, la tia y Ana, la prima, que es "
Personal Shopper" que eran igual de encantadores y ahí que seguimos de charla. Nos fuimos todos al parque de paseo con Thor.

Fue una cosa rara, de esto que notas el buen feeling desde el primer momento. Gente con la que te sientes muy a gusto y tienes ganas de saber más y a ellas les debió pasar lo mismo. Al final Daniel, el padre se llevó a la niña a otro parque a jugar y nos quedamos con Laura y Rosa de charla.
¡Y nos fuimos a casa de Rosa! Una casa preciosa, con unas vistas impresionantes de Madrid.