El día de la boda, durante la ceremonia nos dio Josefina la sorpresa de hacernos el regalo de un poema, ahí empezaron las lágrimas ya, el detalle fue una preciosidad y para que lo disfrutemos todos, fue:
No siempre triunfa el amor, pero cuando triunfante
sus enseñas ondea, la paz del alma impera
con todo su poder, la paz y la esperanza, la bandera
de la vida, el tiempo que nos queda por delante.
Celebramos hoy una batalla que el ajercito amante
ganó a sus enemigos. Una batalla más, aunque no la primera
ni la última, espero. Años vendrán para quién quiera
ofrecer a la causa del amor un empeño constante.
En tanto, hoy y mañana, los dos, David, Javier,
tenéis abierto entre vosotros un hermoso quehacer:
respetaros amando como hicisteis ayer.
Nos tendréis con vosotros, confío. En verdad,
y siendo - como es - completa la terca realidad,
sois un espejo vivo de nuestra libertad.
Ufff ya tengo las lágrimas saltadas, es una chulada. Muchísimas gracias.